El Papa Francisco, de feliz memoria, decía lo siguiente con referencia a las parábolas enseñadas por Jesús a sus oyentes: “Jesús, cuando hablaba, usaba un lenguaje sencillo y también imágenes, ejemplos tomados de la vida cotidiana, para poder ser comprendido fácilmente por todos. Por esto lo escuchaban encantados y apreciaban su mensaje, que llegaba directo al corazón. No era ese lenguaje complicado que usaban los doctores de la ley de la época, difícil de entender, lleno de rigidez y que alejaba a la gente. Con este lenguaje, Jesús hacía comprender el misterio del Reino de Dios; no era una teología complicada” (16-07-2017).
Danos, Señor, de tu sabiduría por medio del Espíritu Santo, para ser semilla del trigo bueno, aun cuando crezca la cizaña junto a nosotros. Quita de nuestro corazón la envidia, el rencor y la mentira; limpia con tu amor lo malo de nuestros pensamientos y acciones. Que tu Palabra sea el centro de nuestra vida. Que no perturben tan fácilmente nuestra fe los medios de comunicación, el internet ni los chismes de farándula que vemos y escuchamos todos los días. Que seas Tú quien nos guíe hacia tu gracia. Gracias por amarnos a pesar del mal presente en nosotros. Abre nuestros oídos para escucharte y seguir tu voz, y que tu mensaje de hoy no sea en vano. “El que tenga oídos, que entienda” (Mateo 13:43).
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