Si hacemos memoria, quizá tengamos recuerdos de nuestra infancia, cuando nuestros padres nos decían: “Mira, hijo-hija, escucha y pon atención a lo que te voy a aconsejar”. O también nos decían: “Abre los ojos y fíjate hacia dónde vas”. En fin, cada uno de nosotros puede hacer eco en la memoria y en el corazón de todos esos sabios consejos. Cada consejo fue dirigido a todos los miembros de la familia, y cada uno lo comprendió y acogió de manera diferente. Hoy, la Palabra de Dios, en la parábola del sembrador, describe la misión de Jesús y las distintas formas de acogida y apertura que encuentra en las personas.
Cada semana, en la Eucaristía dominical, nosotros somos parte de ese auditorio. ¿De qué forma escucho su Palabra? ¿Qué acogida le doy en mi corazón? ¿Doy fruto de lo que escucho? La respuesta la conoce cada uno, porque es personal; depende de la tierra que hay en mí y de cómo está cuidada. Para que la tierra sea fértil, debemos poner nuestro grano de arena. Por ejemplo: participar regularmente en los sacramentos de la Reconciliación y de la Eucaristía, acudir a algún retiro espiritual o a las catequesis ofrecidas en nuestra parroquia. Nuestro compromiso debe ser activo, tanto para acoger la Palabra como para llevarla a otros que no la conocen. Seamos, pues, buenos sembradores perseverantes, para que la semilla nazca sana y fuerte en nosotros y dé fruto. “El que tenga oídos, que escuche” (Mateo 13:9).
©LPi
Notas de Misa
General
Introducción de Misa
Muy buenas tardes y bienvenidos a San José.
Al comenzar nuestra Liturgia, nos gustaría extender una especial bienvenida a todas las personas que vienen a nuestra Parroquia por primera vez y a todos ustedes aquí esta (mañana/tarde/noche), estamos muy agradecidos y bendecidos por su presencia de tenerlos aquí con nosotros. Como nos conformamos y preparamos nuestros corazones para la Misa de esta tarde, por favor tome un momento para asegurarse de que sus teléfonos celulares estén apagados para no interrumpir nuestra oración.
(Silencio – deje tiempo para que la gente apague su teléfono)
Tomemos un momento para prepararnos para la Misa y abrir nuestros corazones y mentes para el mensaje que vamos a escuchar. Las intenciones de esta Misa son para...
Pongámonos de pie. Salude y dígale su nombre a la persona que está cerca de usted y dele la bienvenida.
Oración Universal
A. Por la Iglesia, para que seamos inspirados a difundir la buena nueva del amor infinito de Dios y de su entrañable misericordia a fin de que sus frutos se hagan visibles mediante nuestras palabras y obras, roguemos al Señor.
B. Por nuestro hogar común, para que nos empeñemos en cuidarlo cada vez más de manera que se conserve como un lugar fértil y hospitalario para incontables generaciones futuras, roguemos al Señor.
C. Por los que siembran, cultivan y cosechan nuestras frutas y vegetales, especialmente los trabajadores migrantes, para que reciban salarios justos y condiciones seguras en su trabajo, roguemos al Señor.
D. Por las víctimas de la violencia producida por las armas de fuego y por sus familias, para que se les haga justicia y reciban consuelo, además de la esperanza de que un día cesará esa violencia, roguemos al Señor.
E. Por todas las personas que han dedicado su vida a difundir la palabra de Dios, especialmente aquellas que siembran en terrenos pedregosos o entre espinas, o que sufren persecución o adversidades por su labor, roguemos al Señor.
F. Por todas las intenciones que han quedado en el silencio de nuestro corazón y por (lea las intenciones de Misa que se encuentra al inició del cuaderno). Roguemos al Señor.
Avisos
El ministerio de Hombres de Valor los invita a su venta de comida en la Plaza Madonna. Les agradecemos por su apoyo.
Las fechas de inscripción de educación religiosa se pueden obtener en nuestro boletín y en el sitio parroquial.
La fundación Amor por Teco está llevando a cabo hoy una recolección de ropa y calzado, de 8:00am a 4:00pm, en el estacionamiento de la escuela. Les agradecemos su generosidad.
El próximo domingo 19 de julio, los católicos de todo el mundo apoyarán la colecta anual del Óbolo de San Pedro, ayudando al Papa León en su ministerio y labor caritativa. Cada contribución ayuda a brindar asistencia a quienes sufren las consecuencias de la guerra, los desastres, la pobreza y el desplazamiento, al tiempo que expresa la comunión con el Santo Padre y la participación en la misión de la Iglesia.