El misterio del Reino de Dios es comunicado por el evangelizador. Ese gran misterio es el que Jesús, en su vida terrena, trató de enseñar a sus discípulos, y ya resucitado, dio continuación a ese misterio. Lo demuestra el Evangelio de hoy: tres veces repite la frase tan necesitada en este tiempo que estamos viviendo: “¡La paz esté con ustedes!” (Juan 20:19). Jesús remarca la importancia de la paz para comunicar su enseñanza. El papa León XIV lo menciona en casi todos sus mensajes: “La paz se construye en el corazón y desde el corazón” y “La paz también requiere practicar la justicia”, por mencionar algunas frases que nos ayudan a reflexionar en su mensaje. Aunque las frases sean cortas, son profundas y nos ayudan a ver al Señor Resucitado, y así poder decir a los más cercanos, como los discípulos dijeron a Tomás: “Hemos visto al Señor” (Juan 20:25).
¿Tú qué haces específicamente para tener paz en tu corazón? ¿Cómo lo demuestras en casa, en el trabajo y en la escuela? Hoy celebramos el Domingo de la Divina Misericordia, que está muy relacionado con la paz. Este domingo fue instituido por san Juan Pablo II en el año 2000. Desde entonces, nos recuerda que ninguna persona en el mundo queda excluida de aportar su granito de arena por la paz y de demostrar la misericordia que existe en su corazón, para compartirla con su familia y con la sociedad. La valentía de anunciar la paz nunca termina. Pidamos, pues, con fe, este regalo para el mundo. ©LPi
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