Está por terminar la Cuaresma; un domingo más y estaremos celebrando el Domingo de Ramos. Cuarenta días de preparación para la Pascua están por concluir. Hemos acompañado a Jesús que pasó por las tentaciones en el desierto; luego subimos con Él al monte de la Transfiguración; fuimos al pozo de Jacob con la mujer samaritana y encontramos el Agua Viva; llegamos a la piscina de Siloé y fuimos curados de nuestras cegueras. Y hoy, celebramos el domingo en el que resucitaremos junto con Lázaro. La resurrección de Lázaro es un triunfo sobre la muerte. Pero antes de este milagro, Marta, la hermana de Lázaro, sale al encuentro de Jesús y, en su diálogo, Él le dice: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá” (Juan 11:26). Jesús nos hace hoy la misma pregunta que le hizo a Marta: “¿Crees esto?” ¿Qué le respondes tú? ¿Has experimentado algún cambio en tu corazón durante esta Cuaresma?
Si nuestra fe es madura, viviremos como resucitados desde ahora, no solo al final de nuestra vida. Demos, pues, a Jesús una respuesta profunda y comprometida con nosotros mismos y con quienes nos rodean. Respondamos como Marta y como Pedro: “Sí, Señor, creo”. Señor, ayúdanos a ser parte de tu proyecto de vida, a construir un mundo mejor donde reine la paz. Queremos ser testigos de esperanza, donde tu amor exista a través de nuestra vida y nuestro caminar hacia Ti. Jesús nos dice hoy a cada uno de nosotros: “¡Lázaro, sal fuera!” (Juan 11:43). ©LPi
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A.