Lo fundamental en este cuarto Domingo de Pascua es conocer la voz del Pastor y saber cómo se identifica Él: “Yo soy la puerta; el que entre por mí estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará alimento” (Juan 10:9). Al entrar por su puerta lo encontraremos todo, y especialmente sabremos escucharlo. Santa Teresa de Ávila decía: “Tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama” (Vida 8,5). Es ahí, en la oración diaria, donde descubrimos que a cada uno nos llama por nuestro nombre, que no somos desconocidos para Él. En esos pastos del Reino de Dios tenemos un lugar asignado para trabajar los dones que Dios nos ha regalado.
En la experiencia de la vida hay muchos ladrones que roban la inocencia y descarrilan a muchas personas hacia el abismo. Solo el Buen Pastor, que es Jesús, nos ayuda a distinguir las puertas y las voces falsas que nos rodean. Las herramientas que nos ayudan a reconocer a Jesús son los Sacramentos y la práctica de los Mandamientos, como una forma de vivir la moral cristiana. El papa Francisco, feliz memoria, decía: “La voz de Dios y la del tentador, en definitiva, hablan en diferentes ambientes: el enemigo prefiere la oscuridad, la falsedad, el chismorreo; por el contrario, el Señor ama la luz del sol, la verdad, la transparencia sincera. El enemigo nos dirá: ‘Enciérrate en ti mismo, porque nadie te entiende ni te escucha; ¡no te fíes!’ El bien, contrariamente, nos invita a abrirnos, a ser claros y a confiar en Dios y en los demás”. Pidamos al Señor la gracia de escuchar su voz.
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Notas de Misa
General
Introducción de Misa
Muy buenas tardes y bienvenidos a San José.
Al comenzar nuestra Liturgia, nos gustaría extender una especial bienvenida a todas las personas que vienen a nuestra Parroquia por primera vez y a todos ustedes aquí esta (mañana/tarde/noche), estamos muy agradecidos y bendecidos por su presencia de tenerlos aquí con nosotros. Como nos conformamos y preparamos nuestros corazones para la Misa de esta tarde, por favor tome un momento para asegurarse de que sus teléfonos celulares estén apagados para no interrumpir nuestra oración.
(Silencio – deje tiempo para que la gente apague su teléfono)
Tomemos un momento para prepararnos para la Misa y abrir nuestros corazones y mentes para el mensaje que vamos a escuchar. Las intenciones de esta Misa son para...
Pongámonos de pie. Salude y dígale su nombre a la persona que está cerca de usted y dele la bienvenida.
Oración Universal
A. Por nuestro Santo Padre el papa León y por todos los obispos, para que pastoreen la Iglesia con sabiduría y misericordia mientras todos nos esforzamos en responder al llamado del Buen Pastor, roguemos al Señor.
B. Por los líderes de esta nación, para que sigan el ejemplo del Buen Pastor en proteger a todos los que se les ha confiado bajo su cuidado y así nos conduzcan a todos hacia un futuro mejor, roguemos al Señor.
C. Por todos los que arriesgan su vida para auxiliar con las gestiones de desastres y emergencia, y para que todos seamos protegidos de las violentas tormentas de este tiempo, roguemos al Señor.
D. Por todos los que atraviesan las cañadas oscuras de la adicción y por sus familias, para que encuentren el valor de poner su confianza en el Señor, roguemos al Señor.
E. Por las mujeres y los hombres de nuestra comunidad de fe, que oyen la voz del Señor llamándoles a pastorear su rebaño, para que disciernan a qué clase de ministerio se les llama a servir, roguemos al Señor.
F. Por todas las intenciones que han quedado en el silencio de nuestro corazón y por (lea las intenciones de Misa que se encuentra al inició del cuaderno). Roguemos al Señor.
Avisos
Hoy, el ministerio de Hombres de Valor tiene su venta de comida en la Plaza Madonna.
Tendremos una Misa en honor a San José María Robles Hurtado el 3 de mayo a las 2:15pm. Ese mismo día la fundación de Amor Por Teco tendrá una venta de ropa nueva en el Salón Guadalupe 8:30am a 5:30pm.
El próximo fin de Semana tendremos las reliquias de 36 mártires mexicanos en todas nuestras Misas dominicales. Los invitamos a este momento único de oración, veneráción y encuentro con la historia viva de la Iglesia.